Para remediar una situación marcada por la desatención del Estado, el incumplimiento de compromisos jurídicos y de tratados, y la exclusión e invisibilización de las comunidades y de su contribución a la sociedad peruana, es necesario generar un conjunto de políticas públicas, las cuales no solo mejorarán las condiciones de las comunidades sino que contribuirán a la inclusión social, reducción de los conflictos sociales y por lo tanto a la armonía de la sociedad y el desarrollo nacional.



Crear un sistema oficial de información sobre comunidades rurales.

  No se sabe con seguridad cuántas, quiénes y dónde están las comunidades de nuestro país, a pesar de su larga historia y pese a haber sido reconocidas legalmente por el Estado peruano. Implementar adecuadamente la Ley de Consulta Previa para promover políticas públicas que garanticen los derechos de las comunidades. Reactivar el proceso de titulación de las tierras comunales y elevar las metas de titulación en proyectos como el PTRT3 establecidas para comunidades campesinas (190) y comunidades nativas (403), sobre la base de casi 4023 comunidades sin títulos. Cesar la promoción de la parcelación forzada de comunidades y la individualización de la propiedad, motivada por normas como la Ley 30230. Es importante involucrar al Ministerio de Cultura y a la Defensoría del Pueblo en el monitoreo de esta política. Reducir la grave amenaza que significa para las comunidades indígenas y originarias del Perú el Título III de la Ley 30230, entre otras normas de aprobación reciente, que vulneran los derechos colectivos de los pueblos indígenas y originarios del Perú. Propender a un desarrollo integral que tome en cuenta el gran capital social presente en el régimen comunal, alimentado por valores como la reciprocidad y la solidaridad. Impulsar políticas públicas equitativas y promotoras de las iniciativas económicas de los comuneros,que permitan un desarrollo rural sostenible. Reconocer que la forma de vida de las comunidades puede convertirse en una oportunidad para contribuir a un desarrollo sostenible más inclusivo, mejorar la distribución de los recursos y reducir la pobreza que aún golpea al país y que no pueden ocultar las cifras más entusiastas del crecimiento económico.



Paquetazos

Desde 2013, se han venido aprobando y promulgando un conjunto de normas que, bajo la justificación de reactivar la economía e impulsar la inversión privada y pública, han flexibilizado el marco jurídico de protección de derechos sociales, ambientales y territoriales de los pueblos indígenas. Estas medidas han sido denominadas “paquetazos” y hasta la fecha han sido cinco: Primer Paquete: D.S. 054-2013-PCM y D.S. 060-2013-PCM los cuales debilitan procedimientos establecidos que garantizan derechos ambientales y territoriales para facilitar proyectos de inversión. Segundo Paquete: Ley 30230 y reglamento, facilita el saneamiento para la entrega de predios, sin establecer distinción entre lo rural y urbano, y así otorgarlos a proyectos de inversión. Tercer Paquete: D.S. 001-2015-EM, facilita las inversiones en la minería quitando competencias a la Asamblea Comunal para la disposición de tierras. Cuarto Paquete: Ley 30327, facilita el acceso a tierras rurales para los proyectos de inversión mediante servidumbres y derechos de vía. Quinto Paquete: D. Legislativo 1192 y 1210 nuevos procedimientos de expropiación generan ambigüedad al facilitar la expropiación en tierras comunales.  

Actividades extractivas

La mayoría conflictos socio ambientales en el Perú se deben a la presencia de actividades extractivas en tierras comunales. En febrero de 2016, según datos de la Defensoría del Pueblo, tienen causas socio ambientales 145 (70%) de los 208 conflictos sociales registrados en el país.La minería está asociada con la gran mayoría de ellos, seguida del sector de hidrocarburos. Con un adecuado ordenamiento territorial y la titulación de comunidades, las empresas extractivas tendrán asignado un uso territorial sin afectar los derechos territoriales de las comunidades rurales. Así, se reducirían los conflictos socio ambientales y se crearía un clima propenso para atraer las inversiones. El 49,6% del territorio de comunidades campesinas tiene superposiciones de concesiones mineras. El 18% de la Amazonia tiene concesiones de hidrocarburos sobre más de 16 millones de hectáreas. 17 millones de has. han sido destinadas a bosques de producción permanente (18% de la cuenca amazónica).  

Actividades Agro industriales

Hay 60 mil hectáreas ya cultivadas de palma aceitera de las más de 600 mil hectáreas declaradas como potencial para dicha actividad.  

Actividades ilícitas:

Tala Minería Cultivos ilícitos de coca



El manto de invisibilidad que las cubre

La invisibilidad oficial de las comunidades y sus tierras comunales no deriva de su bajo número ni de sus dimensiones insignificantes ni de su lejanía. Este vacío de información oficial tampoco obedece a la falta de fondos, de tecnología o de fuentes de información. Se da, porque, en parte, los gobiernos no dan suficiente importancia a este tema, por considerarlo como un tema del pasado. Detrás de esta falta de voluntad política que genera el manto de incumplimiento e invisibilidad están los prejuicios del racismo moderno. También juega un rol muy grande en esta invisibilidad el interés que tienen ciertos sectores política y económicamente poderosos en debilitar el régimen de tierras comunales y facilitar los procesos que permiten traspasar la propiedad comunal a compañías e individuos que quieren lucrar con ellas. En otras palabras, la invisibilidad de las comunidades y el régimen comunal de tierras son utilizados para encubrir el tráfico de tierras rurales comunales en el Perú. Hoy, a casi un siglo de su reconocimiento por la Constitución, el Estado peruano es incapaz de presentar información oficial sobre cuántas son las comunidades indígenas, dónde están ubicadas y qué tierras tienen. En plena era digital, cuando el Ministerio de Energía y Minas tiene perfectamente registradas las más de 55,000 concesiones mineras en un sistema catastral moderno, no existe una base de datos oficial sobre las 10,500 comunidades indígenas del Perú. Lo que sí existe son datos “no oficiales” sobre comunidades, repartidos entre los archivos de varias instancias gubernamentales a nivel nacional y regional. Desde la publicación en1998 y 1999 de los dos Directorios Oficiales de Comunidades (Nativas y Campesinas) por el Proyecto Especial de Titulación de Tierras Rurales (PETT), no se ha hecho pública ninguna información oficial sobre el tema. En 2013, se encargó la rectoría sobre el saneamiento de predios rurales al MINAGRI, quien también es el encargado del catastro, pero hasta la fecha, tampoco ha cumplido con actualizar y publicar la información sobre el estado de las comunidades. Respondiendo a este vacío de información y falta de voluntad de los gobiernos, se estableció en 1996, como iniciativa del Instituto del Bien Común (IBC), el Sistema de Información sobre Comunidades Nativas (SICNA). Según la base de datosSICNA existen 2,009 comunidades nativas en las once regiones amazónicas del país, de las cuales 1,934 han sido registradas formalmente. La diferencia de 75 comunidades corresponde a aquellas que están pendientes de inscripción en el Registro, mayormente en la región Loreto. El mismo vacío de información sobre las ComunidadesCampesinas impulsó al IBC y el Centro de Estudios Sociales del Perú(CEPES), con el apoyo de los miembros del Pacto de Unidad, a crear un Sistema de Información sobre Comunidades Campesinas (SICCAM),en enero de 2016. Se estima que en el Perú existen 8,480 comunidades campesinas, de las cuales 6,190 están inscritas en 21 regiones. No existen datos oficiales sobre las comunidades ribereñas, afroperuanas, de ronderos o de pescadores costeros. El SICNA tiene registrados datos demás de 985 comunidades ribereñas, lo que nos permite estimar un total aproximado de 2,400 de estas comunidades.

El mapa oficial de comunidades, en blanco

La misma situación de invisibilidad se da con la información gráfica, georeferenciada de los linderos de cada comunidad, incluyendo su ubicación geográfica precisa. Según datos de COFOPRI (2010), solo el 6.7% de las comunidades nativas y el 38.5% de las comunidades campesinas cuenta con la georreferenciación oficial de sus linderos. Por lo tanto, no existe un mapa catastral que presente con precisión el polígono que represente la forma exacta de cada comunidad y su ubicación en el territorio nacional. Según la base de datos de SICNA, a marzo de 2016, unas 1,365 comunidades nativas tienen títulos de propiedad sobre un área total de 12 159,400 hectáreas. La misma fuente establece que 569 comunidades nativas inscritas y que 75 comunidades por inscribir aún no han obtenido sus títulos de propiedad. Respecto a comunidades campesinas, 2016, 5,141 fueron tituladas a partir del año 1919, con un total de 24847,763 hectáreas.

Las nuevas cifras al 2016

Se ha identificado 8,520 comunidades campesinas y 2,009 comunidades nativas, dando un total de 10,529 comunidades en el Perú que viven bajo el régimen de tierras comunales. El área total demarcada y titulada una parte de estas, de casi 36.25 millones de hectáreas, representa el 28.2% de la superficie del país. Si le sumamos las tierras por formalizar a las más de 4,000 comunidades sin títulos de propiedad, tenemos que el área total bajo el régimen comunal representaría el 49% de la superficie del país.



Grandes aportes para el Perú y el mundo

Los ciudadanos de las comunidades aportan al bienestar de todos los peruanos y al desarrollo de la economía nacional, convirtiendo al Perú en un país con historia y con un inmenso legado para el mundo. A través de los tiempos, las comunidades han hecho importantes aportes y tienen un gran potencial hacia el futuro. Con su alimentación, canto, música, poesía, tradiciones medicinales y tradiciones del trabajo colectivo, nos convierten en un país rico en historia, cultura y gastronomía.

Como fuente de alimentos

Las comunidades producen la mayoría de los alimentos que abastecen los mercados de las ciudades. El 70% de estos productos son generados por la agricultura familiar,que subsiste sin apoyo estatal y con grandes amenazas y presiones sobre sus tierras. Las comunidades han domesticado plantas que han preservado por siglos, como la papa, el camote, la quinua, la cañihua, etc. y una gran variedad de frutas, que hoy en día son consumidos por millones de personas en todo el planeta. No sólo como proveedoras de alimentos son muy importantes. Las comunidades también usan responsablemente los bosques, la tierra y el agua que hacen posible la vida. En síntesis, cuidan la enorme biodiversidad presente en nuestro país y el medio ambiente necesario para su desarrollo.

Gastronomía

La gastronomía peruana ha experimentado un crecimiento y dinamismo sin precedentes en los últimos años. Este boom gastronómico se funda y se debe en gran medida a la diversidad de alimentos que produce el país. Así, la gastronomía se ha convertido en un movimiento de importancia sorprendente gracias, en gran parte, a los alimentos producidos por las comunidades. Pero este aporte no sólo es económico sino también cultural: los productos de las comunidades son el soporte de la revalorización de la comida peruana y sus alimentos llenan de orgullo y elevan la autoestima al país entero.

El patrimonio cultural

Nuestro patrimonio cultural, admirado por el mundo y publicitado por el Estado para generar mayor turismo, tiene su origen en las tradiciones de las comunidades. El Perú es un manantial de danzas, música y rituales alimentado durante siglos por las comunidades. Existen más de dos mil danzas vigentes en el país, trescientos instrumentos musicales usados y elaborados en las zonas andinas, setenta variaciones de antaras, más de treinta variedades de quenas y hasta doce variantes de charangos.

La infraestructura y el comercio emergente

Las comunidades cumplen un papel muy importante en la zona donde se desarrollan. Asumen el rol del Estado y se organizan para construir carreteras e infraestructura en general, como escuelas, postas médicas, entre otros servicios públicos. Además las comunidades contribuyen a la economía nacional y dinamizan al país con la mano de obra migrante. Muchos son los ejemplos. En Lima, empresarios originarios de comunidades de la sierra y la selva están detrás del éxito de la industria textil de Gamarra en Lima o del comercio e industria en Amazonas, Arequipa, Cusco y Junín. Son los llamados “peruanos emprendedores”.

Mitigación del cambio climático

Las comunidades cumplen un papel importante en la mitigación del cambio climático, ya que sus territorios, principalmente en la Amazonía, actúan como barreras a la deforestación y tienen un elevado contenido de carbono.

Hablar de las comunidades rurales del Perú es referirse a sus pobladores originales, a más de 54 pueblos indígenas y originarios que han dado lugar a la enorme riqueza y diversidad cultural del país.Más del 49.1% del territorio nacional está conformado por comunidades de la costa, los Andes y la Amazonía y esto significa que el 60% de la superficie agropecuaria opera bajo el régimen comunal.



Las comunidades rurales albergan aproximadamente un tercio de la población nacional, con poco más de un millón de familias en comunidades campesinas de la costa y los Andes, y setenta mil familias en la Amazonía. Actualmente, la ley reconoce a las comunidades campesinas, las comunidades nativas y las comunidades ribereñas (que pueden ser tituladas bajo el mismo régimen que las comunidades campesinas), pero además existen las comunidades afroperuanas y pesqueras en la costa y las comunidades de ronderos en los Andes.

Las comunidades son una parte vital del país: las que alimentan a los peruanos de todos los estratos sociales con los cultivos que han domesticado y preservado por siglos, las que aportan a la cultura nacional con el canto, la música, la poesía; las que practican la solidaridad y el intercambio para distribuir mejor la riqueza; las que construyeron carreteras, puentes, colegios, postas médicas y demás infraestructura en pueblos alejados donde el Estado es aún un fantasma; las que cuidan los bosques, el aire, la tierra y el agua que hacen posible la vida; las que nos convierten en un país con historia y con un inmenso legado cultural para el mundo.

Las comunidades oficiales: las campesinas y nativas

La institución de “comunidad indígena” tiene raíces tanto precoloniales (los sistemas indígenas de tenencia y producción) como coloniales (las “reducciones de indios” de los siglos XVI y XVII). Sin embargo, podemos identificar algunos hitos importantes que la han llevado a su actual conformación. En 1821, San Martín proclamó la incorporación del indígena al nuevo Estado peruano mediante la eliminación del pago de tributo y del servicio forzoso personal y en las minas. Tres años después, en 1824, Bolívar declaró la redistribución de las tierras comunales de indios originarios en parcelas individuales y la abolición de la comunidad indígena como entidad corporativa. Después de más de cien años de conflictos entre la república del Perú y la población indígena por la parcelación de sus tierras comunales y otros abusos, la Constitución de 1920 reconoció a la Comunidad Indígena su derecho a la propiedad privada y colectiva de sus territorios. La población indígena amazónica, descendiente de más de 54 pueblos con idiomas y culturas diferentes, fue muy afectada por el “boom” del caucho ocurrido entre 1880 y 1920. Numerosos grupos de indígenas huyeron a las zonas más remotas para esconderse de las partidas de reclutamiento forzoso de esclavos, o “correrías”. Mientras la gran mayoría de ellos han hecho reconocer y titular sus tierras como comunidad nativa, algunos grupos de indígenas aún se mantienen aislados de los peligros que representan para ellos la sociedad peruana. Cinco de estos grupos se encuentra bajo la protección de las cinco Reservas Territoriales, creadas entre 1988 y 2000, a las que en la actualidad se pretende dotar de un régimen de protección más estricto, denominado Reservas Indígenas

Las comunidades ribereñas, afroperuanas,pesqueras y de ronderos

Las comunidades campesinas y nativas no son las únicas que existen en el país. También hay comunidades ribereñas en la Amazonía, las comunidades pesqueras y afroperuanas en la costa y las comunidades de ronderos en los Andes. Las comunidades ribereñas datan de la época del auge del caucho y se formaron dentro de las haciendas caucheras. Están compuestas por una mezcla de población indígena de las regiones de San Martín y Amazonas con indígenas amazónicos desarraigados por la práctica de esclavitud prevalente en la recolección del caucho. Su forma de vida, su economía y su manera de utilizar los suelos y recursos dentro de sus espacios compartidos se asemeja mucho a la de las comunidades nativas. Se cuenta con muy poca información sobre las comunidades de pescadores asentadasa lo largo de la costa del Pacífico. La mayoría de ellas data de las épocas precolonial ycolonial.Las comunidades afroperuanas aparentemente se encuentran en la misma situación. En el 2014, el Viceministerio de Interculturalidad efectuó un censo y diagnóstico de las comunidades afroperuanas en la costa, que fue publicado recientemente bajo el título de Estudio Especializado sobre Población Afroperuana.

NUEVAS AMENAZAS A LA PROPIEDAD COMUNAL

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